Escucha esto.

Te cuento algo que puede que ya conozcas.

Es sobre Dalí.

Sí, el pintor.

Salvador Dalí.

Pues resulta que Dalí estaba en una cafetería de París cuando una mujer lo reconoció y le pidió que le hiciera un dibujo rápido en una servilleta.

Él tomó un lápiz, hizo un boceto en apenas unos minutos y se lo entregó. Después le dijo:

— Son 10.000 francos.

La mujer, sorprendida, respondió:

— ¡Pero si solo le ha llevado unos minutos!

Y Dalí contestó:

— Usted no me paga por los minutos. Me paga por toda una vida aprendiendo a hacerlo en unos minutos.

Esto es una lección buenísima.

Muchas veces asociamos rapidez con facilidad. Y por eso nos cuesta valorar nuestro propio trabajo o pedir una recompensa acorde a lo que realmente aportamos.

Pero cuando alguien hace algo muy bien y muy rápido, normalmente no es porque sea fácil.

Es porque lleva años aprendiendo a hacerlo así.

Si te vendes por tiempo, te pagarán por tiempo.

Si entiendes el valor real de lo que sabes hacer, empezarás a pedir lo que realmente vale.

Puedes responder a preguntas como estas:

Si un trabajo rápido evita que pierdas miles de euros, ¿de verdad es “caro”?

¿Cuánto vale alguien que te ahorra problemas que tú ni siquiera sabes detectar?

¿Qué estás vendiendo realmente: tiempo… o tranquilidad

Imagínate que quieres pedir un aumento de sueldo a tu jefe.

No sirve llegar contando lo mucho que te esfuerzas, las horas que haces o cuánto te importa la empresa.

Porque, seamos sinceros…

El tipo seguramente se desconecte a los 3 segundos.

En cambio, imagina llegar tranquilo y decir algo así:

— Mira, me gustaría revisar mi situación.

Últimamente estoy consiguiendo que la empresa ahorre bastante dinero y tiempo.
(ahí puedes hablar de mejoras, errores que evitas, procesos con los que has conseguido mas eficiencia o problemas que resuelves)

Y entiendo que parte de ese beneficio extra debería verse reflejado también en mi situación.

Fíjate, la pregunta no es:

“¿Cuántas horas trabajas?”

La pregunta es:

“¿Cuánto valor generas mientras trabajas?”

Y cuando eso es lo que te mueve, también se nota en la forma en que trabajas y al final en la forma en que te relacinas en tu entorno.

Y tú…

¿Cómo te vendes?

-Que pases un gran día.

Sergio Ruiz.

Keep Reading