Hoy quería hablar de algo importante.

Pero voy a hablar de algo más importante.

Este fin de semana estuve hablando con un chaval.

Cliente.
Amigo.
Y además, uno de los que está recibiendo estos correos.

Me dijo algo interesante.

—No termino de entenderlos del todo.
Me entretienen… pero no sé qué gano leyéndolos.

Le respondí:

—Mira X, (vamos a llamarte X).

Lo que intento explicar en estos correos es la psicología que hay detrás de las ventas.

Y, en el fondo, cómo tomamos decisiones.

Cómo negociamos en la vida.

X me cortó rápido.

—Ya… pero yo no me dedico a negociar.
Ni vendo nada.
Compro lo necesario y ya está.
Que no digo que no me gusten tus correos… pero no sé si me sirven.

Le miré y le pregunté:

—¿Tienes hijos?
¿Jefe?
¿Compañeros?
¿Pareja?
¿Amigos?

—Claro, coño. Como todo el mundo.

—Entonces negocias todos los días.

Se quedó pensando, parecía no entender.

Y seguí.

—¿Te acuerdas cuando querías cambiar de trabajo?
Ese currículum que me enseñaste.

El que te cambié entero.

El que pensabas que era una locura enviar.

—Sí, claro que me acuerdo.

—¿Y qué pasó?

—Que me llamaron.

—¿Por qué?

—Porque dijeron que nunca habían visto un currículum así.

Pues eso es.

Eso también es vender.

Seguí:

—Cuando levantas a tu hijo para ir al cole…
¿qué haces?

—…

—Cuando vienes al taller e intentas sacar el mejor precio por tu coche…
¿qué haces?

—…

—Cuando convences a tu pareja para cambiar unas vacaciones…
¿qué haces?

X seguía en silencio, pero ya tenía otra cara.

En cada relación que tienes en tu vida…

estás negociando algo.

A veces es dinero.

A veces es tiempo.

A veces es atención.

Y otras veces…

es simplemente salirte con la tuya.

Eso es lo que intento comunicarte aquí.

No solo cómo vender.

Sino cómo entender por qué las personas dicen sí…

o dicen no.

X levantó la vista y soltó:

—Joder… visto así cambia la cosa.

Y seguramente a ti también te pase.

Sergio Ruiz

Que tengas un buen día.

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