Hey, escucha…
Hoy hablamos de disciplina y eso parece que va a doler.
Pues te voy a dar una píldora para evitar ese dolor…
La disciplina no es obligarte a hacer lo que no quieres, cuando no quieres.
Lo aprendí haciendo Aikido.
Recuerdo las primeras clases.
Llegaba con la cabeza en mil sitios…
y no sabía como empezar, todo era rodar por el suelo o repetir técnicas una y otra vez.
Pero pasaba algo curioso. No tenía que decidir nada. Entraba, saludaba…
y empezaba. El cuerpo iba solo.
Repetición.
Caída. Otra vez. Otra más. Y cuando me daba cuenta… ya estaba dentro. Sin pelearme conmigo.
Sin pensar si me apetecía o no.
Ahí entendí algo.
El problema no es la falta de disciplina. Es que dejamos demasiado espacio para negociar.
Si cada día tienes que decidir si haces lo que toca… estás jodido.
Porque la cabeza siempre encuentra una salida.
La disciplina no es forzarte.
Es quitarte del medio.
Dejar de pensar tanto
y entrar en acción.
Como en el tatami.
Entras…
y haces.
-Yeyo Ruiz. Enfoca tu energía.
PD: Si cada día tienes que convencerte, ya vas tarde…
