Haces muchas cosas.

Pero no avanzas.

Terminas el día cansado.

Con la sensación de haber estado ocupado…

pero no satisfecho.

Acabas reventado.

Pero sin resultados.

El problema es simple.

No todo lo que haces es importante.

Escucha…

Mi maestro de matemáticas me enseñó algo que no he olvidado.

Primero el uno.

Después el dos.

Después el tres.

Orden.

Dirección.

Porque cuando no sabes exactamente hacia dónde vas…

todo entra.

Y cuando todo entra…

te pierdes.

Te dispersas.

Te desgastas.

Y llamas a eso trabajar.

Pero no lo es.

Trabajar es avanzar.

Y avanzar exige elegir.

Elegir qué sí.

Y sobre todo… qué no.

Ahí aparece el enfoque.

No es hacer más.

Es dejar de hacer lo que no te acerca.

La pregunta es simple.

¿Qué estás haciendo ahora mismo que no te lleva a ningún sitio?

-Yeyo Ruiz. Enfoca tú energía.

Keep Reading